Tomás González

Tomás González, el valor de Alcorisa que quiere hacerse un nombre entre los novilleros

Tomás González lleva desde niño persiguiendo el mismo sueño: ser torero. De Alcorisa a las principales plazas, su nombre empieza a sonar con fuerza.

Imágenes: mundotoro.com y Sandra Saguar

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06/09/2026 18:00
06/09 Madrid (18:00) Novillos. FORMATO PDF
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Tomás González, un torero todavía por escribir

Hay toreros que parecen llegar al ruedo después de haber elegido un camino. Y hay otros en los que da la sensación de que el camino los eligió a ellos. Tomás González pertenece, al menos por ahora, a la segunda categoría. Nacido en Alcorisa, en la provincia de Teruel, creció respirando tauromaquia y muy pronto tuvo claro que quería dedicar su vida al toro.

No habla de la profesión como quien se ha encontrado una vocación a mitad de camino. En su caso, la afición viene prácticamente desde la infancia. Él mismo ha reconocido que no recuerda exactamente cuándo empezó a querer ser torero porque, sencillamente, desde que tiene uso de razón lo ha querido ser. En su familia había antecedentes taurinos y su tío Luis González, que también fue novillero, formó parte de ese primer universo en el que el capote y la muleta dejaron de ser objetos extraños para convertirse en una forma de entender la vida.

Y quizá ahí esté una de las claves para entender a Tomás González. No parece haber llegado al toro por una ocurrencia adolescente ni por el brillo de una tarde de feria. Llegó porque el toro estaba en casa, en su entorno y, poco a poco, también dentro de él.


¿Quién es Tomás González?

Tomás González Huertas nació el 15 de marzo de 2006 en Alcorisa (Teruel). Con apenas 20 años, se ha convertido en uno de los nombres jóvenes a seguir dentro del escalafón de novilleros con picadores y en uno de los representantes más destacados de la nueva generación taurina aragonesa.

Su relación con el ruedo comenzó muy pronto. En julio de 2021, con 15 años, debutó de luces en su localidad natal dentro de una clase práctica organizada en Alcorisa. Aquella tarde suponía mucho más que el estreno de un adolescente: era la primera vez que el joven alcorisano se vestía de luces delante de los suyos, acompañado por un club de seguidores que ya reunía a cerca de 200 personas.

Su formación estuvo relacionada con el Centro de Tauromaquias de Aragón Mar de Nubes, escuela de la que figuró como alumno en distintos certámenes durante su etapa inicial. En 2022, por ejemplo, aparece anunciado como representante de Mar de Nubes en el certamen ‘Cuenca Torea’.

Sin embargo, la historia de González no encaja del todo en el molde de un torero formado exclusivamente dentro de una escuela taurina. El propio novillero ha explicado que durante su evolución contó con diferentes profesionales que fueron fundamentales para su aprendizaje. Entre ellos aparecen Mar Guerra, Modesto Carrasquero y Roberto Ortega, nombres a los que el propio González atribuye una parte importante de lo conseguido durante sus primeros años.


La vocación taurina que nació en Alcorisa

Hay algo especialmente significativo cuando Tomás González habla de sus comienzos: no necesita construir una gran leyenda alrededor de su infancia.

Su explicación es mucho más sencilla. Su familia siempre estuvo vinculada al mundo del toro y él creció con esa afición. Desde pequeño comenzó a acercarse al campo, a los tentaderos y al entrenamiento. El sueño fue tomando forma casi de manera natural.

En 2022, cuando apenas tenía 16 años, ya explicaba que llevaba años viviendo prácticamente por y para el toreo. Aquella temporada había conseguido salir a hombros en sus primeras cinco novilladas y afrontaba con enorme expectación su presencia en la Feria del Ángel de Teruel, una plaza especialmente importante para él porque era el lugar donde había comenzado a vivir su afición.

Y aquí aparece otro elemento que define al torero: la relación con su tierra.

Para González, Teruel no es una plaza más. Es una parte de su historia. En 2026 reconocía que hacer el paseíllo allí tiene un significado diferente porque fue precisamente en ese coso donde comenzó a ver toros y donde creció como aficionado.


Un novillero que se hizo a sí mismo

La carrera de Tomás González ha tenido algo de camino paralelo. Mientras otros jóvenes toreros encuentran pronto una estructura perfectamente definida a su alrededor, él ha ido construyendo la suya con paciencia.

Durante su etapa sin picadores toreó especialmente en la provincia de Guadalajara, territorio con el que ha mantenido una relación muy estrecha. Allí entrena habitualmente y allí fue acumulando buena parte del rodaje necesario antes de afrontar el salto a las novilladas con caballos.

Ese rodaje terminó dando paso al siguiente escalón.

El 11 de mayo de 2024, en Horche (Guadalajara), Tomás González debutó con picadores. Tenía entonces 18 años y llegaba después de dos temporadas en el circuito sin caballos y de haber toreado más de una veintena de novilladas, además de festivales y tentaderos. Su equipo consideró que había llegado el momento de ponerse delante de los novillos con el castoreño.

No fue un salto improvisado. Fue el resultado de acumular kilómetros, campo y muchas tardes de aprendizaje.


El concepto de Tomás González: verticalidad, valor y personalidad

Si hay una palabra que aparece cuando se analiza el toreo de Tomás González es personalidad.

Su concepto no busca simplemente cumplir con el canon. Hay en él una tendencia hacia el toreo vertical, poderoso y de cercanías, con un valor que algunos cronistas han definido como seco. También aparecen momentos de mayor desmayo y clasicismo, especialmente cuando encuentra un animal que le permite expresar aquello que lleva dentro.

No parece interesado en parecerse a nadie.

De hecho, en una entrevista publicada en 2025 reconocía que se encontraba precisamente en un momento de aprendizaje, intentando profundizar en su concepto y descubrir poco a poco qué torero quería ser. Francia, Vinaroz, Boujan-sur-Libron y Teruel aparecían entonces como algunas de las estaciones importantes de aquella temporada de crecimiento.

Esa búsqueda resulta interesante porque todavía no estamos ante un torero terminado. Y quizá ahí reside precisamente el atractivo. Tomás González no vende certezas: vende evolución.


Vinaroz y una temporada 2025 para reivindicarse

La temporada 2025 supuso un salto considerable.

González completó 22 novilladas con picadores, en las que consiguió 29 orejas y un rabo. Además, se enfrentó a una variedad importante de encastes y ganaderías: lidió 23 hierros pertenecientes a diez encastes diferentes, una circunstancia que habla de la cantidad de situaciones que tuvo que resolver durante el curso.

Uno de los puntos de partida de aquella campaña estuvo en Vinaroz, donde consiguió uno de los triunfos que marcaron su temporada. Posteriormente llegaron actuaciones destacadas en plazas como Mejorada del Campo, Ayllón, Mojados, Azuqueca de Henares y El Burgo de Osma.

La temporada también le permitió presentarse en Zaragoza y dar una vuelta al ruedo en la Feria del Pilar después de una faena que volvió a mostrar su sello personal. Además, dio el salto internacional con su debut como novillero en América, en la plaza de Viriato, en Perú.

Pero quizá haya una tarde de 2024 que explique mejor que ninguna otra qué clase de novillero es.


Peralta: una tarde de oficio y poder

En septiembre de 2024, Tomás González se enfrentó en Peralta a una novillada de Raso de Portillo, un encierro de carácter torista y con ejemplares fuertes y astifinos.

La tarde tuvo dificultades desde el comienzo y uno de los compañeros de cartel, Miguel Serrano, resultó herido. González tuvo que enfrentarse a un lote exigente y terminó siendo el único actuante capaz de desorejar a uno de sus novillos.

Su faena al último de la tarde tuvo un componente especialmente interesante: primero consiguió lucir al animal en el caballo y después, con oficio y capacidad, fue metiéndolo en la muleta. Hubo series por ambos pitones y la estocada puso en sus manos las dos orejas. El novillo fue considerado además el mejor del serial.

Es una tarde que quizá no tenga el eco de una gran plaza de primera, pero que dice mucho del torero.

Porque hay tardes en las que el novillo te lo pone todo de cara. Y hay otras en las que hay que fabricarse la faena.


La faena de Teruel que se quedó sin premio

Si hay una espina clavada en la trayectoria reciente de Tomás González, esa tiene nombre propio: Teruel.

En 2024, durante una de sus tardes en la plaza turolense, cuajó lo que él mismo considera una de las mejores faenas de su temporada. Sin embargo, el descabello después de la estocada le privó de convertir aquella actuación en un triunfo mayor.

Es una de esas historias tan taurinas que casi parecen escritas por alguien empeñado en recordar al torero que aquí nada está asegurado.

Puedes torear bien. Puedes cuajar al novillo. Puedes emocionar al público.

Y luego queda el acero.

Quizá por eso aquella faena siga apareciendo en su memoria como una asignatura pendiente. No tanto por el trofeo que no llegó, sino porque dejó la sensación de que allí había algo que todavía estaba por terminar.


Una nueva dimensión en 2026

El comienzo de 2026 ha mantenido esa línea ascendente.

En Fuentes de León, el 6 de junio, González salió a hombros después de cortar una oreja a cada uno de sus novillos de Torrealta. Las crónicas destacaron especialmente su concepto clásico y su capacidad para cuajar a placer a ambos ejemplares.

Y más allá de los trofeos, la temporada tiene un objetivo evidente: dar el salto hacia plazas de mayor responsabilidad.

El propio González ha expresado su deseo de hacer el paseíllo en Madrid. No parece una declaración hecha a la ligera. Después de la experiencia acumulada en 2024 y 2025, el siguiente paso lógico es comprobar qué ocurre cuando ese concepto, todavía en construcción, se encuentra con escenarios donde cada muletazo pesa el doble.


Curiosidades sobre Tomás González

Más allá de estadísticas y trofeos, hay algunos detalles que ayudan a entender mejor al novillero:

  • Es natural de Alcorisa, localidad turolense donde nació el 15 de marzo de 2006.
  • Su nombre completo es Tomás González Huertas.
  • Su familia tiene tradición taurina y su tío Luis González fue novillero.
  • Su primer contacto competitivo con el traje de luces se produjo en Alcorisa en julio de 2021.
  • En sus primeros años tuvo una vinculación con la Escuela Taurina Mar de Nubes.
  • Guadalajara se convirtió en uno de sus principales territorios de formación y entrenamiento durante su etapa sin picadores.
  • En 2024 debutó con picadores en Horche.
  • En 2025 llegó a las 22 novilladas con caballos y 30 trofeos, contando el rabo entre ellos.
  • Ha toreado en Francia y en 2025 realizó también su debut en América, en Perú.
  • Una de sus señas de identidad es la búsqueda de un toreo propio, con una marcada tendencia hacia la verticalidad, el valor y la pureza.

¿Dónde comprar entradas para ver a Tomás González?

Para quienes quieran seguir en directo la evolución de Tomás González cuando aparezca anunciado en las plazas, Servitoro es el mejor canal para comprar entradas de forma segura y sencilla.

Puedes consultar la programación y comprar tus entradas para los próximos festejos a través de Servitoro, una opción especialmente práctica para el aficionado que quiere tener la localidad asegurada antes de que llegue el día del paseíllo.


Un futuro que se construye en presente

Quizá lo más interesante de Tomás González no sea lo que ya ha conseguido, sino todo lo que todavía está pendiente de comprobar.

Tiene juventud. Tiene ambición. Tiene una personalidad que empieza a reconocerse desde el tendido y, sobre todo, tiene algo imprescindible en esta profesión: quiere descubrir qué torero lleva dentro.

En el toreo, eso vale mucho.

Porque los triunfos se apuntan en una estadística, las orejas se guardan en una vitrina y las salidas a hombros terminan formando parte de una hemeroteca. Pero un concepto, cuando de verdad prende, puede acompañar a un torero durante toda una carrera.

Tomás González está todavía en ese momento en el que cada tarde añade una pieza al puzzle. A veces acertará. Otras veces fallará con la espada. Algunas tardes encontrará el novillo soñado y otras tendrá que inventarse la faena frente a un animal que no regala nada.

Pero ahí está precisamente la cuestión.

El torero que quiere ser todavía se está escribiendo. Y habrá que seguir mirando al ruedo para descubrir cómo termina la historia.

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